Tras la agresión militar de Estados Unidos a Venezuela en la madrugada del lunes 3 de enero, el presidente de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores fueron secuestrados y trasladados a Estados Unidos. La conmoción en el país caribeño y la región es total, pero con posiciones encontradas, tanto a favor como en contra de la intervención.
El ataque con bombardeos a objetivos militares y civiles sucedió en la madrugada del sábado 3 de enero en la capital, Caracas y en los estados de Aragua, Miranda y La Guaira. Durante esas horas secuestraron al presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores.
El Gobierno venezolano decretó el estado de conmoción exterior en todo el territorio nacional y denunció que la intervención estadounidense constituye viola el Derecho Internacional.
En un comunicado sostienen que «el objetivo de este ataque no es otro que apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en particular de su petróleo y minerales, intentando quebrar por la fuerza la independencia política de la Nación».
En horas de la noche del lunes, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela designó a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como presidenta interina.
Antes Rodríguez exigió a Estados Unidos la prueba de vida de Nicolás Maduro y de Cilia Flores.
El Gobierno de Venezuela y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) preveían una eventual agresión directa, pero nadie imaginó que en una unas horas secuestren al presidente Maduro.
En el ataque aéreo murieron al menos 40 personas, entre civiles y militares indicó The New York Times, ante la ausencia de información oficial sobre las víctimas del bombardeo.
Pero desde Venezuela llegan reportes con cifras mucho mas altas:
En la imagen, Nicolás Maduro y Cilia Flores llegan a Nueva York a bordo de un avión estadounidense, luego de haber sido detenidos en Caracas y trasladados al buque militar USS Iwo Jima. Lo secundan agentes del FBI y de la DEA.
Ambos serán juzgados por el país norteamericano por cargos de narcotráfico y terrorismo.
El mandatario de EE.UU. celebró la inteligencia militar del «Operativo Resolución Absoluta»:
«la potencia de Estados Unidos lanzó un ataque espectacular y fue un asalto nunca visto desde la segunda guerra mundial. Fue un ataque contra una fortaleza en el centro de Caracas, para llevar a Maduro a la Justicia. Fue un despliegue espectacular de la fuerza de Estados Unidos en la historia de nuestro país»
Pero la frase mas contundente de Trump, que por estas horas genera gran preocupación es:«vamos a gobernar Venezuela hasta que se pueda hacer una transición seguro».
Los preparativos
El ataque estaba perfectamente planificado desde que Washington elaboró la campaña de descredito y criminalización de Maduro, al acusarlo de liderar el «Cartel de los Soles» y tejer vínculos con redes de narcotráfico internacional.
Incluso llegaron a ofrecer 50 millones de dólares por su cabeza.
En agosto, Estados Unidos desplegó destructores frente a Venezuela en una «ofensiva antidrogas» con 4.000 soldados en aguas venezolanas, a los que se sumó el portaaviones USS Gerald R. Ford, el buque de guerra más grande del planeta.
Desde declaraciones presidenciales y comunicados del Gobierno de Estados Unidos, fueron 35 los ataques navales contra embarcaciones «narco» en aguas del Caribe vinculadas a Venezuela.
Según reportes internacionales se produjeron cien muertes durante estos operativos militares.
En respuesta, la Asamblea Nacional promulgó una Ley de Defensa Nacional y activó los Comandos de Defensa Integral, movilizando a mas de 4 millones de milicianos en todo el país.
Opositores como María Corina Machado y Henrique Capriles exigieron una «transición democrática» facilitada por Estados Unidos y calificaron la estrategia oficial como un riesgo para la población civil.
Un llamado al pueblo de América Latina
El ataque que sufrió Venezuela se enmarca en la primera acción militar que inicia con la nueva etapa de dominio de Estados Unidos.
El documento de 33 páginas presentado en diciembre por el Departamento de Defensa vuelve a mirar a la región desde una actualización de la Doctrina Monroe.
Allí están las bases para entender el control del comercio, los territorios y recursos considerados claves para la seguridad nacional de EE.UU.
La retórica de «América para los americanos» se expresa la proyección de su poder militar y económico en el Hemisferio Occidental, a través del eje norte/sur, es decir desde el Caribe, hacia América del Sur y la Antártida.
El narcotráfico o narco terrorismo funciona como la principal puesta en escena para intervenir en países donde se presenta la problemática con mayor énfasis:
recientemente el Departamento de Justicia de Estados Unidos descartó la existencia real el “Cartel de los Soles”, una excusa para justificar su injerencia militar en venezuela.
Se está replegando sobre el sector de hidrocarburos y minerales críticos de América, frente al crecimiento exponencial de China, que lidera el mercado del litio y minerales raros, mientras avanza en la desdolarización junto a los BRICS.
Y justamente en Venezuela se encuentra la mayor reserva de petróleo del mundo, incluso por encima de Arabia Saudita.
La pérdida de su capacidad de liderazgo mundial se debe tanto al debilitamiento económico, como al rechazo interno tras décadas de injerencia y guerras en Medio Oriente. Algo que de todas formas no inhibe su hegemonía en Occidente, y en especial, en América.
La injerencia se expresa, por un lado, a través de acuerdos comerciales selectivos, como en Ecuador y Argentina, países alineados a los intereses geopolíticos del norte, y por otro lado, desconociendo la legalidad de los gobiernos que no acatan sus órdenes.
Las amenazas se profundizan con Donald Trump, quien en sus corrosivas declaraciones ha jugado un papel no menos importante en las últimas elecciones presidenciales de Honduras del 9 de diciembre del 2025.
Su presidenta, Xiomara Castro declaró una “adulteración de los resultados” y acusó a Trump de intervenir en el proceso electoral.
En las elecciones legislativas de Argentina, Trump condicionó el apoyo financiero del Tesoro hacia el país según el desempeño electoral de La Libertad Avanza: «Si Milei no gana, no seremos igual de generosos” dijo en la Casa Blanca, cuando recibió a Milei antes de las elecciones.
Esto traccionó el voto de población, entre otros factores, por el temor a una posible devaluación de la moneda nacional si el Gobierno perdía, algo que finalmente no sucedió. El Ejecutivo quedó mejor posicionado en el Congreso.
Caso contrario es Venezuela, el rechazo a la tutela de Washington y el manejo del petróleo nacionalizado, convirtieron a los líderes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en los principales enemigos de Estados Unidos en la región.
La potencia militar de la OTAN necesita aumentar los niveles de producción y destinos de exportación para sostener el costo de su industria, además de entorpecer el abastecimiento de China, Rusia e Irán.
Hernán Vargas, miembro de la Coordinación Política del ALBA Movimientos explica la situación de Venezuela, luego de la agresión registrada en la madrugada del sábado:
Alerta para para toda la región
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU) confirmó una reunión de urgencia el lunes 5 de enero para tratar la situación de Venezuela.
Por su parte, la Organización de Estados Americanos (OEA) también convocó al Consejo Permanente extraordinario para el martes 6 de enero.
Mientras tanto, la presidenta de la Asamblea General de la ONU, Annalena Baerbock condenó el ataque con énfasis en la violación del artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas, que prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial o independencia política de cualquier Estado.
Puertas adentro, el senador demócrata Bernie Sanders también condenó la agresión militar en redes sociales y acusó al presidente Donald Trump de actuar al margen de la Constitución, del Congreso y del Derecho Internacional.
«¿Ahora quiere «gobernar» Venezuela? El 60% de los estadounidenses vive al día. La atención médica está colapsando. La vivienda es inasequible. Trump debería abordar estas grandes crisis en su país y poner fin a su aventurerismo militar ilegal en el exterior!«.
Los gobiernos de la región también se pronunciaron. La presidenta de México Claudia Sheinbaum dijo que buscará un posicionamiento conjunto de América Latina y el Caribe «frente a la injerencia extranjera y a favor de la soberanía de los Estados».
Una posición similar es la que expresó el gobierno de Colombia al rechazar «las acciones armadas contra Venezuela». Su presidente, Gustavo Petro ordenó el despliegue de fuerzas públicas en la frontera para asistir ante posibles flujos migratorios.
En cambio, Javier Milei, como era de esperar, celebró la noticia:
Para António Guterres, secretario general de la ONU, el ataque a Venezuela representa un riesgo para América Latina:
«crea un precedente peligroso de intervencionismo militar, desestabiliza la región y podría desencadenar un conflicto más amplio, poniendo en riesgo la paz regional».
La advertencia de Donald Trump a la presidenta interina Delcy Rodríguez es una muestra clara del nivel de injerencia que pretende asumir:
“Si no hace lo correcto, va a pagar un precio muy alto, probablemente más alto que el de Maduro” afirmó en una entrevista con The Atlantic.
La concreción de un ataque militar de EE.UU. sobre otro Estado soberano en América, como sucedió en 1989 en Panamá, enciende las luces de alerta para las democracias latinoamericanas que busquen caminos soberanos en la planificación de su economía.
Una mirada sobre la contradicción
Este análisis no descarta la crítica situación que atraviesa el país caribeño. De hecho, cerca de 8 millones de venezolanos emigraron a otros países hasta el 2025.
Lo que algunos llaman «la diáspora venezolana» se convirtió en la mayor crisis migratoria de América Latina.
Las percepciones de sus ciudadanos se vincula a la elevada conflictividad social y política que impacta en la proyección de vida.
Desde la muerte de Hugo Chávez en el 2013, Nicolás Maduro asumió la presidencia del país y enfrentó grandes desafíos, como la continuidad del proceso de transformación chavista y los intentos de desestabilización organizados desde los Estados Unidos:
Sabotajes a la industria eléctrica, guerra económica mediante bloqueos financieros y hasta un magnicidio frustrado en el año 2018 contra su persona.
Pero aún reconociendo a los enemigos de la soberanía del país, miles de familias fueron marcadas por una economía golpeada, sobre todo por altos niveles de inflación.
Pese a tener un 20% de las reservas de petróleo, desde el 2015 experimenta una caída de la producción y bloqueos a créditos internacionales, que le impiden a la empresa estatal PDVSA actualizar tecnología y sostener su inversión en la industria convencional.
Las denuncias de corrupción dirigidas la burocracia petrolera, y la cuestionada legitimidad de los resultados de la última elección presidencial en el 2024 por parte de organismos multilaterales y otros gobiernos, solo elevaron la presión internacional.
Sumado a la cuestión económica están las críticas a la política de seguridad interna: aumento de la vigilancia, represión a manifestaciones y encarcelamiento o exilio de opositores.
La realidad venezolana se convirtió, con el paso de los años, en una compleja red de tensiones sociales, económicas y geopolíticas difíciles de sostener para la gobernanza planteada por la alianza entre el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).
Lo cierto es que hay amplios sectores sociales que llaman dictador a Maduro, y aún equivocados, ven en la intervención de Estados Unidos una esperanza de cambio político.
Una total contradicción para la autodeterminación y la soberanía territorial de los pueblos, pero la realidad es difícil de asumir cuando no concuerda con nuestros imaginarios. Sería injusto desconocer este aspecto.
Mientras muchos celebran la intervención, las negociaciones para la transición ya comenzaron, empujadas por la fuerza bruta del imperialismo.
Se abre un contexto complejo para el presente y el futuro de Venezuela y la región, amenazada por el nuevo orden internacional que propicia Estados Unidos.
nota: la información respecto a la situación de Venezuela debe ser actualizada día a día para comprender la complejidad del asunto.
Para ello recomendamos seguir el MINUTO A MINUTO | Ataque militar de EE.UU. contra Venezuela – teleSUR.






