Desde chica, Janet supo que el pincel sería la herramienta con la que pintaría los trazos que definirían los caminos de su vida. A los ocho años, ingresó a la Academia Arte de General Roca, donde comenzó su aprendizaje en dibujo con la profesora Elsa Perez. Ya a los 20, con su título en mano, comenzó a dar talleres y seminarios de arte y, desde entonces hasta hoy, transmitió con pasión y compromiso sus conocimientos en pintura a miles de alumnos.
Organizó exposiciones locales e intervenciones sociales en organismos públicos. Por sus años de experiencia y su vasta trayectoria en el campo de las artes, fue reconocida en diversas ocasiones por organismos e instituciones. Además de ser su trabajo y su pasión, para Janet Beatriz Opazo la pintura tiene un fin social:
“a mí me gusta hablar de una pintura con propósito y también como un lenguaje comunicacional porque creo que mi herramienta es el pincel y lo que trato de hacer es transmitir eso que me preocupa o eso que me ocupa”. En este sentido, asegura que uno de sus principales objetivos es tratar de transmitirle a los niños, que son su mayor motivación, “el cuidado por la naturaleza”.

Realizó numerosas muestras, en donde representó temáticas variadas: desde el mundo de las aves, hasta el cuidado del agua y del planeta. En esta oportunidad eligió transmitir la conexión que hay entre la feminidad y el vasto mundo de la botánica: “Hay mucha historia entre las mujeres y las plantas. De hecho, ha habido botánicas maravillosas que no pudieron escribir o no pudieron dejar su legado”, detalló.
Y es que, en sus inicios, la botánica fue relacionada como una actividad primordialmente femenina ya que, al no poder estudiar debido a normas sociales y prejuicios que las relegaban al ámbito doméstico, las mujeres se abocaron a tareas como la jardinería y el cuidado de las plantas. Sin embargo, con el paso del tiempo, y debido principalmente a metáforas y comparaciones literarias, las plantas comenzaron a tener un carácter sexual para la sociedad de la época, por lo que ya no fue visto con buenos ojos que la mujer se ocupara de esta actividad. Entonces, pasó a ser realizada por los hombres
Jeanne Baret: la mujer que se disfrazó de hombre para dar la vuelta al mundo
En 1766, una expedición francesa partió de Nantes con el fin de descubrir nuevos territorios para la Corona. El almirante y explorador Louis-Antoine de Bougainville, a cargo de la expedición, requirió de los servicios de Philibert Commerson, el botánico oficial de la corte francesa, para que lo acompañara en su travesía. El naturalista le dijo que aceptaría su propuesta siempre y cuando pudiera acompañarlo su asistente, quien era también su amante: Jeanne Baret, una joven de 26 años que había pasado su infancia entre plantas que la niña aprendió a recolectar y a diferenciar.
Como era impensable que una mujer se embarcara en una expedición de esas características, Commerson y Jeanne idearon un plan para que ella pudiese subir a bordo sin problemas: Jeanne se disfrazaría de hombre y cambiaría su nombre por el de Jean.
Debido a una enfermedad que acuciaba a su esposo, Jeanne se vio obligada a realizar el trabajo prácticamente sola. La joven logró recolectar entre 3.000 y 6.000 nuevas plantas. Commerson, como botánico de la expedición, se reservó el derecho de poner su nombre a 70 de ellas, aunque permitió a Jeanne poner su nombre a una (posteriormente, y como resultado de una nueva clasificación, ni siquiera ésta conservaría el nombre de la botánica).
Las mujeres y las plantas: dos muestras para homenajear a quienes nos inspiran
“En este caso, quiero hacer una fusión de reconocimiento y ocupación. La propuesta es el reconocimiento hacia alguna mujer que vos admires, y a esa mujer la vamos a poner inmersa en el mundo de las plantas”, explicó Janet, que este año realizará dos muestras para honrar a las mujeres de nuestras vidas.
“Algunos habrán elegido una abuela, una mamá, otros vieron a través del nombre de una flor a alguien a quien admirar”, expresó, quien, en su caso, se inspiró en la doctora naturista Sara Itkin y en su nieta para pintar.

“Me parece perfecta la combinación de la vegetación, de las plantas, de las flores, de las hierbas, todo eso me parece que tiene que ver con el mundo femenino, y que la mujer lo utiliza muy bien, porque quién no ha visto a una abuelita en un jardín, quién no ha visto a una mamá teniendo una huerta para dar de comer a sus hijos, y ahí también me quiero quedar. Yo no sé transmitir de otra manera que no sea, como te dije antes, con mis elementos que son los pinceles”, continuó
Todas estas ideas e inspiraciones se verán plasmadas en dos muestras, donde pequeños y grandes artistas expondrán sus cuadros al óleo y sus acuarelas.

La primera muestra será el domingo 9 de noviembre a partir de las 15 horas en General Roca, en una chacra ubicada en Lago Quillén 925.

La segunda, se realizará el 21 de diciembre a partir de las 12 horas en el Jahuel de Las Grutas.

En sus más de 35 años de trayectoria, Janet continúa en la búsqueda de aprendizaje de nuevas técnicas, explorando manifestaciones artísticas que se intentan reflejar en el espíritu de sus obras.
Toda la comunidad está invitada a participar de estas muestras que Janet, junto a otros artistas locales y de la región, tendrán el honor de compartir con el público.












