Mientras la ciudad se consolida como polo universitario y urbano, el acceso al alquiler se vuelve cada vez más restrictivo para miles de vecinos.
A los salarios estancados se suma el alto precio de los inmuebles y una exigencia de requisitos que funciona como barrera de entrada, dejando afuera a familias, estudiantes y jubilados que no pueden cumplirlos. Hoy la urgencia ya no pasa por proyectar un hogar, sino por poder sostener un techo todos los meses.
En los últimos años, la ciudad se consolidó como uno de los centros universitarios más relevantes de la Patagonia. La presencia de instituciones educativas como la Universidad Nacional del Comahue, la Universidad Nacional de Río Negro, el Instituto Universitario Patagónico de las Artes y el Instituto de Formación Docente Continua atrae cada año a cientos de estudiantes de distintas provincias.
Esa demanda sostenida de vivienda genera una presión constante sobre el mercado de alquileres, especialmente en departamentos pequeños y monoambientes.
La voz del mercado: precios y requisitos
Para entender la lógica del sector, consultamos a quienes manejan la oferta diaria. Desde la Inmobiliaria Emeterra señalan que la mayor demanda proviene de estudiantes y de personas que buscan departamentos de más de una habitación que acepten niños.
En cuanto a los valores de referencia, los monoambientes en zonas más alejadas parten desde los $250.000, mientras que los departamentos de un dormitorio en zona céntrica se ubican entre los $400.000 y $500.000.
Lo más difícil de conseguir son viviendas familiares.«Casas no tenemos en alquiler, solo para compra y venta», explican, confirmando que este tipo de propiedades casi no abundan en el mercado local.
Además, indicaron que para ingresar hay que cumplir con una serie de requisitos: recibo de sueldo del inquilino, dos garantías con comprobante de ingresos, mes de depósito y mes de comisión. Los contratos se actualizan cada cuatro meses y los aumentos quedan atados al Índice de Precios al Consumidor.
Por su parte, desde Inmobiliaria Casa Nueva indican que lo más buscado son casas con patio y cochera. En cuanto a los precios, señalan que un monoambiente se encuentra en el orden de los $450.000 (pudiendo conseguirse alguno a $380.000 en zonas más alejadas), mientras que un departamento de dos dormitorios ronda los $1.200.000 y uno de tres habitaciones puede encontrarse por $1.400.000. En esta inmobiliaria hacen hincapié en que la exigencia de las garantías se ha vuelto más estricta.
El respaldo debe ser sólido y el recibo de sueldo de quien garantiza debe reflejar un monto acorde al alquiler; si la garantía es considerada dudosa por sus ingresos, se solicita una segunda firma para reforzar la operación. A esto se suma que la periodicidad de los aumentos queda bajo la decisión del propietario (pudiendo ser cada tres, cuatro o seis meses) y se ajusta según el ICL (Indice de Contrato de Locación).
Sin embargo, otros relevamientos muestran valores todavía más elevados. Según una nota publicada por Diario Río Negroel 31 de marzo de 2026, la presidenta del Colegio de Martilleros de la ciudad, Mariela Alcayaga, afirmó que los alquileres de departamentos de 45 o 50 metros cuadrados ya oscilaban entre los $350.000 y $600.000.
En edificios nuevos, esos contratos podían superar los $700.000. En cuanto a las viviendas familiares, los alquileres arrancaban en $800.000 y podían escalar hasta $1.500.000, mientras que una casa de tres dormitorios tenía un piso de al menos $1.700.000.
Mapa de la oferta en redes sociales
Si bien las inmobiliarias ofrecen un marco de valores de referencia, el mercado en grupos de Facebook Marketplace refleja una realidad mucho más fragmentada, con una gran variación de precios.
Para departamentos de un dormitorio, los montos varían entre $400.000 y $600.000 (Silvia Rodríguez, Inversiones Inmobiliarias Indaver, MD Servicios & Negocios Inmobiliario, Terbay).
En viviendas familiares, las opciones van desde $800.000 en dos dormitorios (Casalini, Casa Nueva, MD Servicios & Negocios Inmobiliario) hasta $2.000.000 en casas de tres dormitorios (Bolo & González).
Por fuera del circuito de las agencias, los grupos de Facebook funcionan como un mercado paralelo donde también aparecen los dueños directos. Aquí, los precios para departamentos de un dormitorio o monoambientes oscilan en un rango muy amplio que va desde los $400.000 hasta alcanzar los $700.000 en zonas céntricas o con mayores comodidades.
Respecto a las viviendas familiares, en los grupos de particulares se pueden encontrar casas de dos dormitorios por $1.000.000 y hasta $1.400.000. Si bien la mayor ventaja de este sector sigue siendo evitar la comisión inmobiliaria o negociar el depósito en cuotas, las barreras de convivencia son más frecuentes: abundan los avisos que aclaran explícitamente «sin hijos» o «sin mascotas», limitando el acceso a las familias a pesar de contar con los ingresos solicitados.
El salto de precios
La Ley de Alquileres sancionada en 2020 había establecido contratos de tres años y actualizaciones anuales, pero fue derogada en diciembre de 2023. Sin esa protección, los contratos nuevos pasaron a ajustarse cada tres meses, atados al IPC, sin ningún tope.
En apenas tres años, el valor de los alquileres se multiplicó de manera drástica. Según un informe de Focus Market, publicado por Diario Río Negro en mayo de 2023, un departamento de dos ambientes en Fiske Menuco costaba $110.000. En 2026, ese mismo inmueble alcanza los $850.000. Un monoambiente pasó de costar alrededor de $55.000 a ubicarse hoy entre $400.000 y $500.000
Un relevamiento de Inquilinos Agrupados de marzo de 2026 confirma que este no es un fenómeno local: el 70,6% de los inquilinos destina más del 40% de sus ingresos al alquiler, el 17,2% debió mudarse por no poder pagar y más de la mitad se endeudó para cubrir gastos básicos.
Las historias detrás de las estadísticas
Los números explican el mercado. Pero la verdadera dimensión de la crisis aparece puertas adentro, donde el peso del alquiler obliga a reorganizar la economía familiar.
«Postergamos la renovación de muebles.»
Fabiana vive con su familia y asegura que el alquiler consume gran parte de sus ingresos. Para llegar a fin de mes tuvo que postergar la renovación de muebles y dejar actividades como el gimnasio. Durante meses buscó una vivienda accesible con dos habitaciones, pero se encontró con pocas opciones y dificultades para alquilar teniendo hijos y mascotas.
«Lo más difícil son los precios en relación a mis ingresos y la falta de opciones.»
Rocío vive en una casa junto a sus dos niños y el valor del alquiler representa cerca del 45 % de sus ingresos. Cuenta que pasó varios meses buscando vivienda y que lo más difícil fue encontrar precios compatibles con su realidad económica y una oferta que realmente fuera accesible.
«Se hace muy difícil sostener todo.»
Eugenia vive sola con sus tres hijos y asegura que cada vez le cuesta más sostener un techo. Cuenta que muchas veces tiene que elegir entre pagar el alquiler o cubrir otras necesidades básicas. Hace poco tuvo que atrasarse con el alquiler para poder comprarles ropa y zapatillas a sus hijos. Confiesa que se hace muy difícil sostener todo.
«Aumentos cada tres meses y salario congelado hace dos años.»
Paulo vive en un departamento junto a otra persona y asegura que, aunque hoy paga menos que otros años, el alquiler igualmente consume un tercio de su sueldo. Dice que ya no recorta solamente por el alquiler, sino por el aumento general del costo de vida: combustible, alimentos y transporte. Las salidas y los pequeños gustos fueron lo primero en desaparecer. También cuestiona los aumentos trimestrales atados al IPC mientras su salario permanece casi congelado desde hace dos años.
«Ando más en bici para no gastar en nafta.»
Mariel comparte una casa y divide el alquiler con otra persona, pero aun así una parte importante de sus ingresos se va todos los meses en vivienda. Para ahorrar, dejó de tener internet propio y empezó a usar más la bicicleta para evitar gastar en combustible. La búsqueda de alquiler se extendió durante meses por los precios, los requisitos y las dificultades de alquilar sin recibo de sueldo y con mascotas.
«Fue una mezcla de falta de opciones y de requisitos.»
Karen vive sola y durante meses buscó un departamento que pudiera pagar sin resignar completamente sus condiciones de vida. Entre aumentos constantes y requisitos cada vez más difíciles de cumplir, encontrar un alquiler accesible se volvió una tarea agotadora. Ella también tuvo que hacer recortes en gimnasio y reducir gastos en la compra de ropa.
«Me pidieron tres garantes porque los que tenía eran docentes.»
Martín vive solo y trabaja desde su casa. Después de seis años en el mismo departamento, intentó mudarse a un lugar con una habitación extra para separar el trabajo de la vida cotidiana, pero los precios se lo impidieron. También recuerda que, cuando renovó el alquiler al comienzo del gobierno de Javier Milei, una inmobiliaria llegó a pedirle tres garantes porque los dos que tenía eran docentes y consideraban que los salarios estatales iban a deteriorarse.
«El alquiler se lleva el 80 o 90% de mi jubilación.»
Haydée es jubilada y vive junto a su hija y su nieta de 13 años. Asegura que el alquiler se lleva entre el 80 y el 90 por ciento de su jubilación. «Tuve que recortar todo», dice. Estuvo cuatro meses buscando y cuenta que «es horrible buscar, buscar y sentir esa presión constante». Siempre evitó alquilar por inmobiliaria por el tipo de requisitos que piden. Hoy encontrar una vivienda donde acepten niños y mascotas es cada vez más difícil.
«Es muy complicado estudiar y trabajar al mismo tiempo»
Facundo estudia en el IUPA, vive solo y, como tantos otros jóvenes, tiene que trabajar mientras cursa. Explica que el problema no es solamente el alquiler: entre gas, agua y luz tiene cerca de $100.000 de gastos mensuales. Y aunque cuenta con ayuda de su familia, resalta la presión de la regularidad académica: «Por suerte mis viejos me ayudan, pero es muy complicado estudiar y trabajar al mismo tiempo. En el IUPA no podés faltar más de tres veces porque quedás libre».
La expulsión silenciosa
Todos estos testimonios son historias distintas, pero comparten un denominador común: cada vez cuesta más sostener el alquiler. Fiske Menuco se consolidó como un polo universitario, pero empieza a mostrar sus propias contradicciones: atrae población que después no puede quedarse en la ciudad.
Lo que está en juego no es solo el precio del metro cuadrado, es la posibilidad de vivir donde uno trabaja, estudia y construye su vida. El mercado no necesita expulsar a nadie: le alcanza simplemente con subir los precios.
FUENTES
Testimonios de inquilinos: Fabiana, Rocío, Eugenia, Paulo, Mariel, Karen, Martín, Haydée, Facundo.
Inmobiliarias consultadas: Emeterra, Casa Nueva.
Referencias de precios (Facebook): Inmobiliarias Silvia Rodríguez, Inversiones Inmobiliarias Indaver, MD Servicios & Negocios Inmobiliario, Terbay, Casalini, Bolo & González. Dueños particulares.
Organismos e investigaciones:
Diario Río Negro: «Roca es la ciudad más cara del país para alquilar un departamento de 2 ambientes» (05/05/2023 – informe Focus Market para Naranja X)
Diario Río Negro: «Alquileres: cuánto pueden costar en Neuquén y el Alto Valle» (31/03/2026 – Mariela Alcayaga, Colegio de Martilleros)
Inquilinos Agrupados, Relevamiento nacional sobre la crisis habitacional (marzo 2026)




