Cristina, la Justicia y la IA: una conversación sobre poder y relato

    Notas de efervescencia política en tiempos de Inteligencia Artificial. Por Federico Vasches, integrante del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro.

    0
    137
    Imagen generada por ChatGPT

    Por Federico Vasches, integrante del Observatorio de Políticas Públicas y Sociales de Río Negro

    Luego de una semana tan cargada y sentida mediáticamente, me propuse reflexionar sobre la actualidad, como necesitando que alguien “objetivamente” me pudiera contar lo sucedido, por lo que acudí a Gemini (la Inteligencia Artificial de Google).

    Comencé solicitándole una definición de Justicia, para lo que me expresó que “es un principio moral y legal que busca asegurar que cada individuo reciba lo que le corresponde, tratando a todos con equidad e imparcialidad”.

    Seguido le requerí una definición del concepto de proscripción para lo cual me definió que “se refiere a la exclusión o prohibición legal de una persona, grupo, organización o actividad”.

    Entonces le consulté, si ambas definiciones tenían algún sentido en especial en la actualidad de esta semana en la Argentina. A lo que rápida y enfáticamente me indicó que “definitivamente ambas definiciones, justicia y proscripción, cobran un significado muy particular y central en la actualidad de Argentina, especialmente en esta semana de junio de 2025”.

    Agregando que “los titulares y el debate público están dominados por la confirmación de la condena a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner en la causa conocida como Vialidad”.

    Y ofreciéndome un contrapunto “intenso” entre distintas posturas: uno desde “la perspectiva de la Justicia” en la cual los sectores de la oposición y de la sociedad que apoyan la condena argumentan que se trata de un acto de justicia, de la mera aplicación de la ley para delitos de corrupción. Invocando la frase «esto no es venganza, es justicia».

    Y por el otro “la perspectiva de la proscripción» desde la cual el peronismo y el kirchnerismo, así como diversas organizaciones sociales, sindicales y de derechos humanos, califican esta situación como un acto de «proscripción política» contra Cristina Fernández de Kirchner. Trayendo frases como una «judicialización de la política» y de un «ataque directo a la voluntad popular».

    Yendo más allá, le he pedido que me contraargumente a favor y en contra de la idea de Justicia y a favor y en contra de la idea de Proscripción y no se dan una idea lo convincente y detallados, cuando no lógicos, que se presentan los argumentos.

    Este ejercicio de unos minutos y con cierta organización humana del texto ofrecido, implica una columna de opinión de primer nivel en algún medio regional de lectura masiva.

    Más allá de la posibilidad de conversar con la IA como consejera de actualidad y haber sido un ejercicio simpático, no quería perder el eje ni la ocasión de avanzar en algunos puntos.

    Así en el extremo (del desquicio político – institucional – social) por el que estamos transitando, encontramos una desconexión que el votante cuestiona, que los distancia y que valora el hacer de este gobierno que avanza sobre derechos, socavando la base de garantías y el nivel mínimo del buen vivir

    Me parecía interesante compartirles cómo se construyó este diagnóstico y acaso cómo podrían construirse tantos otros relatos de actualidad, para que pensáramos por un momento, en especial en temas tan sensibles como este, cuán peligroso es lo absoluto. Ya que la IA no duda, no menciona al pasar, sino que afirma categóricamente.

    Y no olvidemos que, del otro lado, encontrándose con una opinión ya consolidada por la IA, el humano ese de lo relativo, ese que duda y debe componen y sopesar lo que sucede con sus ideas y creencias propias y previas, paradójicamente es el que vota.

    El que habilita con su accionar pasivo un sistema que se nutre de lo que construye y sucede en redes sociales. Redes que tienen hoy el poder de contar una historia, de formar opinión, tendencia, que son utilizadas por unos y otros para contar su versión única y válida (nunca parcial).

    Así en el extremo (del desquicio político – institucional – social) por el que estamos transitando, encontramos una desconexión que el votante cuestiona, que los distancia y que valora el hacer de este gobierno que avanza sobre derechos, socavando la base de garantías y el nivel mínimo del buen vivir.

    Pareciera que hemos descubierto (aún con el dolor de medidas contrapopulares), que el estado tenía sentido en lo que hacía, es decir que podía hacer más allá de cuestionamientos morales, podía hacer en sí mismo si había determinación.

    Es un momento que premia lo individual, aún a expensas del bienestar, que hace bandera de un sacrificio (mérito) que no es tal, porque bien sabemos que quienes propugnan por estas ideas pocas veces son conscientes de los distintos puntos de partida de todos los competidores.

    Un modelo donde los ciudadanos de a pie no se advierten defendiendo lo ajeno a expensas de lo propio, donde siempre es más cómodo opinar de los otros, sin dar cuentas de que la calle dice otra cosa, desconociendo, desacoplando las representaciones de las dirigencias con las bases. Acaso, ¿cómo se explica sino el reclamo de los jubilados?

    Cuando antes “El Estado” materializaba sus políticas públicas con planes de viviendas, créditos blandos para la construcción, compra de vehículos y electrodomésticos, obras públicas y futbol gratis en la tv pública, hoy el estado es lo que comunica por redes sociales y lo que la justicia externaliza.

    En esta época donde la violencia está habilitada por la máxima magistratura y en la cual la agenda institucional del gobierno nos es comunicada por los posteos de los ministerios o tuis de dirigentes y comunicadores pagos por el gobierno, no sorprende que, como pocas veces, la justicia decida entrometerse en la resolución de causas judiciales en año electoral.

    Si seguimos sumando gotas en este mar de inéditos y asombros, permítaseme resaltar que nadie está a salvo en ningún espectro del arco político. El tamaño de esta medida que ha sido tomada en momentos en que el presidente no estaba en el país (y con los antecedentes del destrato entre ambos), pondría en jaque inclusive hasta a la propia vicepresidenta actual.

    Qué nos depara el destino es una buena pregunta para orientar nuestras reflexiones futuras, lo único que es probable es que el diálogo política-IA está comenzando a cobrar cuerpo y que entonces, en breve, una computadora podrá ser candidata.

    DEJA UNA RESPUESTA

    Por favor ingrese su comentario!
    Por favor ingrese su nombre aquí