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Apuntes para una nueva valoración de Aimé Painé


Hay muchas maneras de empezar una historia, pero el principio y el final son solamente un modo de darle forma. Lo importante del sentido de cada historia está en su densidad, en sus conflictos, en lo que dice y lo que calla. Esto vale para cualquier historia, pero sobre todo para las biografías. Contra el supuesto engañoso de que una vida empieza con el nacimiento y la muerte (dos fechas encerradas entre paréntesis), la composición de una biografía demuestra que la vida de cualquiera se prolonga más allá de esas fechas, que solo en un nivel individual resultan decisivas. ¿Cómo se debería empezar a contar la historia de Aimé Painé? Se puede empezar con el nombre de Carmen Nahueltripay, quien probablemente haya sido la primera cantora mapuche que Aimé Painé escuchó. Nahueltripay grabó a fines de la década de 1960 “33 canciones en una miscelánea de populares y sagradas”, usando quizás un grabador Geloso, el mismo artefacto que Leda Valladares y Violeta Parra deben haber usado para sus recopilaciones folclóricas. Fue una copia de esa grabación la que escuchó Aimé Painé cuando recién empezaba a cantar, a principios de la década de 1970. Más adelante, ella misma no solo recopilaría canciones de otras abuelas, sino que definiría su propia manera de entender la recopilación.


Aimé Painé había nacido en 1943 en Ingeniero Huergo, un pueblo del Alto Valle de Río Negro, cuando aquella zona era Territorio Nacional, con el nombre de Olga Elisa Painé. Cristina Rafanelli, la autora de la biografía de Aimé Painé que resumimos aquí1 , menciona que la madre de Aimé sufría maltratos de parte de su “celoso marido”, y por esta razón lo abandonó a él, a Olga y a sus hermanos cuando la futura cantora tenía apenas un par de años de edad. Hay que mencionar también que el padre de Aimé era veinte años mayor que su esposa. Fue entonces que –siempre según la versión de Rafanelli– una vecina de Segundo Painé (así se llamaba el padre) lo convenció
de enviar al menos a su hija a una institución donde pudieran cuidarla mejor que él, un trabajador rural sin muchos recursos y con poco tiempo para dedicar a la crianza de sus hijos. En 1946 la pequeña Olga comenzó a vivir en el orfanato Unzué de Mar del Plata. Tras algunos años en ese lugar, el abogado y dramaturgo marplatense Héctor Llan de Rosos y su esposa adoptaron a Olga, aunque la niña solo los veía los fines de semana, ya que seguía como pupila en otro colegio de monjas.

Ya adulta y viviendo en Buenos Aires, Aimé Painé comenzó a cantar y actuar, e integró el coro polifónico del Teatro Nacional Cervantes. Desde su actividad como cantante fue que la mujer que eligió llamarse Aimé Painé comenzó un recorrido de reencuentro con la cultura mapuche, la cultura de su padre y su abuela materna. Poco antes de morir, a mediados de la década de 1980, Aimé Painé hizo su último viaje (o uno de los últimos) a la Patagonia. Entre las muchas actividades que realizó entonces, se cuenta una reunión cultural en la ciudad de General Roca. Así lo contó la cantante en una de las últimas entrevistas que dio:

Con Luisa [Calcumil] decidimos hacer esta gira juntas cuando nos encontramos el 22 de noviembre de 1986 con motivo de realizar una reunión cultural con el grupo Kimel Kan en Roca (…). Entonces, ¿qué podía aportar yo? El canto. (…) e hicimos un acto cultural. Un homenaje a nuestros abuelos que semillaron el Alto Valle de Río Negro y que curiosamente la gente no sabe que las primeras semillas que se tiraron en el valle de Río Negro fueron de maíz y “alfa” como dicen nuestros paisanos por la alfalfa. Y que fue Cayul, un abuelo, un viejito mapuche. (…) Y ahí también estaba mi padre, porque él también ha semillado ese valle de Río Negro.

Muy probablemente haya sido en ese acto cultural donde Crispina Epullán conoció a Aimé Painé. En 2014 Epullán contó, para un programa de TV en homenaje a la cantora, cómo la había conocido y lo que significó para ella ese encuentro:

Ahí nos juntamos todos, toda la paisanada, en la casa de Luisa [Calcumil]. Ya eran la una o las dos de la mañana, ella cantaba en mapuche (…) nosotros ya nos queríamos venir para acá porque era tarde y entonces ella cantó una canción que era una canción de mi abuela, mi abuela de parte de mi abuelo, el papá de mi mamá, Nahueltripay, Alejo Nahueltripay, Peralta. Entonces cuando ella empezó a cantar en mapuche yo conocí la canción que cantaba. Yo digo: ‘Esta canción la cantaba mi abuela’. ¡Pero pasaban años que no la escuchaba! ‘¿Qué abuela?’ me dice [Aimé Painé]. ‘Mi abuela Carmen Nahueltripay’. ‘Sí, exactamente’. Entonces yo le digo: ‘¿Cómo encontró esa letra?’. Y dice: ‘La encontré allá en Viedma, donde estaba (…) Casamiquela’. Ahí le habían dado esa canción de mi abuela. Entonces fue una alegría pa mí. Hacían años que no hablaban de nuestra gente mapuche, porque no se podía hablar, nadie era mapuche (…). Yo crecí trabajando en un lado, en otro lado y yo digo: ¿Se terminaron los mapuches que no se siente hablar mapuche? ¡Pero pasaron años! Y cuando llegó ella [Aimé Painé], ay fue una alegría tan grande. Era como si hubiesen levantado una piedra y estaban todos los mapuches ahí abajo, sembrados como una semilla. Entonces así la conocimos a Aimé. Así que fueron creciendo los mapuches2.

Empezar este artículo con el nombre de Carmen Nahueltripay y poner en relación estos testimonios nos permitió no solo salirnos un poco de las formas ya convencionales de contar la vida de Aimé Painé, sino también entender la importancia de su obra: vemos cómo llevó de vuelta a su origen lo que había sido objeto de la recopilación etnográfica (fue el controvertido antropólogo Rodolfo Casamiquela3 quien le dio la grabación de Carmen Nahueltripay a Aimé Painé). La intervención de Aimé Painé en la relación entre la cultura de los pueblos originarios y la antropología puede entenderse como una intervención descolonizadora. Lo que la etnología recopiló para interpretar “científicamente”, Aimé Painé lo llevó de vuelta a su cultura originaria, (re)interpretándolo artística y políticamente, sin desatender el cuidado y la rigurosidad de un trabajo científico. Además, para Aimé Painé este trabajo era parte de una búsqueda personal de su propia identidad, tanto a nivel cultural como familiar. El canto, la etnografía y la pedagogía se entrelazan en la obra de Aimé Painé, ya que combinaba en sus presentaciones la interpretación de canciones mapuche con la traducción de sus palabras y con datos acerca del significado de cada canción en su cultura originaria (de manera similar a como lo hacía Miriam Makeeba, por ejemplo).

Como podría plantearse a partir de los testimonios que citamos, a través de ese trabajo Aimé Painé no solo lograba una descolonización de la etnografía al devolver a la cultura originaria lo que la disciplina académica transformaba en un documento o un objeto de estudio, sino que realizaba
una intervención de gran importancia a nivel político, al ayudar –sin dejar de ayudarse a ella misma también– a integrantes de una cultura oprimida y despreciada a revalorizarla, revalorizándose a sí mismos y pudiendo constituirse como sujetos de la narración de
su historia.

Si Aimé Painé no logró grabar un disco4 (es decir, producir en un estudio de grabación algo que pudiera pasarse por la radio, como cualquier canción de la música popular integrada a la industria cultural) quizás sea porque la forma de su obra estaba determinada por este carácter decididamente político, que en el contexto de la “cultura oficial” constituía una denuncia y en las culturas de los pueblos originarios era quizás una reparación, o al menos una forma de torcer el rumbo de la etnografía como ejercicio colonialista, además de una reconstrucción de su identidad personal.

  1. Aimé Painé. La voz del pueblo Mapuche, publicada en 2011 por la editorial Biblos. Ese es el libro que consulté cuando escribí este ensayo. En 2020 la editorial Espacio Hudson publicó una “nueva versión ampliada”. ↩︎
  2. Testimonio de Crispina Epullán para el programa de televisión Tiempo de Cultura, producido por la Secretaría de Cultura de la Provincia de Río Negro y conducido por Hugo Aristimuño. Transmitido originalmente en septiembre de 2014. https://www.youtube.com/watch?v=MP2xyfJqiaA ↩︎
  3. Casamiquela fue el principal responsable (o uno de muchos responsables) de la difusión del denominado “estigma de la extranjería mapuche”. Para una historia del modo en que se construyó ese estigma ver Sebastián Valverde, “El estigma de la difusión y la difusión del estigma. La Escuela Histórico-cultural y los prejuicios hacia los pueblos indígenas de norpatagonia, Argentina”, en Relaciones de la Sociedad Argentina de Antropología XL (1), enero-junio 2015: 327-349 disponible online: http://www.saantropologia.com.ar/wp-content/uploads/2015/08/13-Valverde.pdf y también Del Castillo Bernal, Florencia; Mameli, Laura y Barceló, Joan A. (2011). “La arqueología patagónica y la reconstrucción de la historia indígena”, Revista Española de Antropología Americana, Vol.41, Nº1, pp.27-50.
    https://revistas.ucm.es/index.php/REAA/issue/view/REAA111112 ↩︎
  4. De acuerdo a Rafanelli, dos años después del fallecimiento de Aimé Painé la Subsecretaría de Cultura de Río Negro editó 200 cassettes “con canciones e información sobre la cantante para ser distribuidos en escuelas y bibliotecas de esa provincia”. La recopilación y selección del material estuvo a cargo de Cristina Argota y Rubén Pérez Bugallo. En 1990 Perez Bugallo editó Painé taïell, un disco que compilaba grabaciones de presentaciones de Aimé Painé. En 2006 la Legislatura de Río Negro y la Fundación Ameghino editaron un CD titulado Aimé Painé. Mensajera de las Culturas Indígenas de la Patagonia, que compila grabaciones hasta entonces inéditas. ↩︎

Este texto fue publicado originalmente en 2018, en una revista web llamada Espartaco. En 2019 fue incluida en mi libro Recorridos, publicado con el sello Remitente Patagonia.

Esta nota fue escrita por Mauro Moschini. Es escritor. Obtuvo el título de Licenciado en Letras en la UBA. Publicó libros de cuentos, ensayos y poemas. Trabajó como docente en escuelas secundarias y coordinó algunos talleres literarios. Colabora con notas en distintas revistas web. 

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